Mérida es calor fuerte, sol casi todo el año y polvo en temporada seca, con lluvias intensas de verano que se filtran por azoteas y muros antiguos. Aquí la pintura sufre más por el sol que por el salitre: los colores se desvanecen y las fachadas oscuras se calientan demasiado. Las vinílicas acrílicas de Sayer conservan mejor el tono bajo el sol, y en interiores una pintura lavable aguanta el polvo que entra por todas partes.
A nuestras 5 sucursales llegan propietarios de casas en el centro histórico que restauran fachadas coloniales, carpinteros que trabajan madera de cedro y tzalam para puertas y muebles, talleres automotrices del norte y del poniente, y constructores con obra nueva en las privadas de la ciudad. El encargado de cada tienda está capacitado para ayudarte a elegir el sistema completo, no solo el color.