Valladolid tiene el clima del interior de Yucatán: calor seco casi todo el año, mucho sol y lluvias fuertes de verano. Las fachadas de colores del centro histórico son la imagen de la ciudad, y el sol es lo que más las castiga: los tonos intensos se desvanecen y las pinturas de baja calidad se pulverizan. Las vinílicas acrílicas de Sayer conservan mejor el color y aguantan la lluvia sin levantarse, siempre que el muro antiguo se prepare y se selle antes.
A nuestras 2 sucursales llegan dueños de casas y hoteles del centro que quieren recuperar el color original de su fachada, carpinteros que trabajan madera para puertas, ventanas y muebles coloniales, talleres mecánicos, y constructores con obra en las colonias y en las comunidades cercanas. El encargado te ayuda a elegir el sistema completo e igualar un tono existente, por ejemplo el de una fachada histórica que se repinta por partes.